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BALENCIAGA, EL MAESTRO, EN EL CENTRO RIOJANO DE MADRID

El pasado 20 de enero tuve el honor de impartir una conferencia en el Centro Riojano de Madrid, proyecto largamente acariciado por mi, a pesar de mi dilatada trayectoria como conferenciante, por tratarse de un referente en la oferta cultural de Madrid.

Contamos con el aforo completo, algo muy de agradecer cuando las calles estaban aún cubiertas de nieve y las noticias sobre la pandemia eran, y son, absolutamente alarmantes, mérito que no me atribuyo en absoluto, sino que más bien se debe al personaje sobre el que versaba la ponencia: Cristóbal Balenciaga.

De izquierda a derecha, José Antonio Rupérez Caño, presidente del Centro Riojano de Madrid y María José Canser, historiadora del arte y escritora

El maestro entre maestros, nacido en 1895 en Guetaria (Guipúzcoa), que supo entender a la mujer como nadie lo ha hecho hasta el momento, era hijo de un marino, como no podía ser de otra forma, que fue patrón del barco aduanero La Guipuzcoana, barco que en verano se convertía en la embarcación de recreo de la Familia Real, que pasaba sus veranos en San Sebastián, seguida de toda la Corte.

Esta circunstancia iba a proporcionar a su madre, modista, la oportunidad de trabajar para las mujeres de la nobleza que la requerían para su vestimenta del día a día y para los arreglos de los exclusivos modelos que adquirían en París. La anécdota que nos cuenta como con 11 años le propuso a la Marquesa de Casa Torres, abuela de quien sería la reina Fabiola de los belgas, hacerle un traje igual al carísimo modelo parisino que llevaba en sólo tres días, consiguiéndolo y mejorándolo, nos da una idea de su capacidad y precocidad para la Costura. Y sí, lo escribo con mayúsculas porque, cuando se habla de este tipo de piezas, estamos hablando de Arte.

Balenciaga

Balenciaga abrió talleres en San Sebastián, Madrid y Barcelona, logrando tener como clientas a lo más granado de la sociedad. Con el estallido de la Guerra Civil, tuvo la visión de trasladarse a París donde, en la avenida de Jorge V, abrió su tienda-taller, no como un aspirante sino como todo un modisto consagrado, presentando su primera colección en 1937.

En su afán por favorecer siempre a la mujer, no dejó de investigar sobre diferentes siluetas y maravillosas telas, que eran su obsesión, llegando a crearse para él, en la prestigiosa fábrica de tejidos suiza Abraham, el tejido de gazar, con propiedades escultóricas y, sin embargo, de una gran ligereza, lo que le permitiría recrear aquellos hábitos de los cuadros de Zurbarán en los que se inspiraba y que tanto influyeron en su trayectoria.

Sus líneas menina, baby doll, barril, y todas las demás, se ven absolutamente modernas a día de hoy. Consiguió cortes y técnicas que todavía no han sido superadas como la manga japonesa, la chaqueta semi-entallada o las chaquetas con el cuello escotado por detrás para mejorar el porte de quien tuviera la suerte de vestirlo.

Consiguió vestir a todas las mujeres relevantes de aquellos años, como Mona Bismark, Grace Kelly, Rachel Mellon, Elisabeth Taylor, y tantas otras. En España, su verdadera musa fue la bellísima Marquesa de LLanzol, a cuya hija, Sonsoles Díez de Rivera, puede considerarse responsable de que hoy contemos con un maravilloso Museo Balenciaga en Guetaria, localizado en lo que era la casa de la Marquesa de Casa Torres, Vista Ona, y que merece una visita.

En 1968, después de un viaje a los Estados Unidos, cerró su casa de París y las tres casas en España, aduciendo que la Alta Costura había muerto al ver el auge que estaba tomando el prêt a portér, algo que él no estaba dispuesto a hacer, supongo que debido a su edad en aquel momento, 73 años. Personalmente creo que, de haber sido más joven, lo hubiera hecho.

Se retiró a vivir a Jávea, donde murió en 1972, no sin antes haber diseñado el traje de novia de Carmen Martínez Bordiú para su boda con el Duque de Cádiz.

Murió de la misma forma discreta que había vivido. Era un hombre tímido, afable, un visionario y un esteta. Uno de esos personajes de los que los españoles podemos sentirnos muy orgullosos.

Finalizada la conferencia, hubo un animando turno de preguntas en el que intervinieron, entre otros, don Jesús Sáiz Luca de Tena, hoy gran amigo y a quien tuve la suerte de tener como profesor en mi carrera de historiadora del arte.

Intervino también Roberto Sánchez, gran estilista de moda, quien nos contó más curiosidades sobre la Alta Costura.

Desde aquí agradezco al presidente del Centro Riojano la oportunidad de poder hablar en este maravilloso marco y de este tema que, como seguramente habrán notado, me apasiona.

María José Canser
Historiadora del arte y escritora

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