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APRENDE A HABLAR EN PÚBLICO PARA RIOJA DIGITAL

Dentro de la serie de conferencias de utilidad práctica que ha comenzado en el Centro Riojano, el pasado día 21 de abril tuve el placer de impartir una ponencia sobre oratoria con el título: Aprende a hablar en público, presentada por el presidente de la institución don José Antonio Rupérez Caño.

Son muchos los profesionales que desearían vencer su miedo a la hora de dirigirse en un auditorio y poder aprender cómo hablar en público de manera natural y fluida.

Ser un buen orador es algo que, en momentos determinados, puede marcar la diferencia y mejorar lo que hoy día llamamos nuestra marca personal. En muchas ocasiones, el miedo a hablar el público nos hace perder la oportunidad de destacar o crecer profesionalmente.

Pero, para comenzar por el principio, deberíamos preguntarnos: ¿Qué es la Oratoria? Pues no es otra cosa que el conjunto de técnicas, reglas o principios que nos permiten expresarnos con elocuencia y de manera clara ante determinada audiencia.

No se trata únicamente de hablar a otros, sino que puede ser también utilizada como herramienta de motivación, persuasión, información o como un simple entretenimiento.

De alguna manera, todos vendemos algo. La mercancía del orador son las ideas y la palabra es su medio para venderlas.

La intención de todo orador es persuadir a su público y, se puede persuadir para el bien, como Jesucristo, o para el mal, como Hitler. Pero no podemos tener ninguna duda respecto a que ambos eran excelentes oradores que arrebataban a las masas.

Para llegar al origen de la Oratoria tendríamos que remontarnos a Grecia donde todo se decidía a través de la palabra y, Demóstenes, consciente de esto, no dudó en permanecer un año viviendo en una cueva fuera de la ciudad con la idea de corregir su defecto de tartamudez. Para ello introducía pequeños guijarros en su boca y comenzaba a vocalizar. Su perseverancia dio sus frutos y se convirtió en un excelente orador.

Sócrates fue el primer investigador de esta disciplina y Platón el encargado de difundir sus ideas. Aristóteles creo la primera escuela de Oratoria.

Desde entonces, tomó tanta importancia su estudio que, junto con la Gramática y la Lógica, formaba el Trivium, que, junto con el Quadrivium, formaba el cuerpo de la enseñanza universitaria en la Edad Media y parte de la Edad Moderna.

Los grandes oradores no son seres de otro mundo, no son en absoluto perfectos, de hecho, son ampliamente imperfectos. Lo que les hace extraordinarios en su persistencia para potenciar sus cualidades.

Vamos a ver entonces cuáles son las principales cualidades que se deben tener para hablar en público:

Autoconocimiento.- Los grandes oradores saben reinventar técnicas antiquísimas y adaptarlas a sus habilidades y personalidad.

Estilo.- Tener una poderosa personalidad. Todos tenemos una identidad, aunque, a veces, por nerviosismo a miedo no conseguimos que aflore.

Pasión.- Pasión es hacer aquello por lo que se trabajaría sin cobrar un céntimo. Cualquier cosa que hagamos en la vida hemos de hacerla con pasión, de lo contrario, nunca puede salir bien. Un ponente ha de transmitir su pasión al hablar en público para inspirar a los demás y dejar grabado un mensaje especial en los asistentes.

Inventiva.- Se puede ser buen orador sin se creativo pero, para hablar en publico como los grandes es indispensable ser creativo.

Conexión.-  Se trata de entender cuáles son los puntos que pueden crear vínculos con la audiencia.

Claridad.- Evitar un lenguaje confuso o con terminologías muy especializadas. Conviene usar metáforas que ayuden a recrear una idea en la mente de los asistentes y usar frases cortas.

Seguridad.- No hay que tener miedo al ridículo o a fallar. Ser seguro significa estar dispuesto a cometer errores. No existe la presentación perfecta.

Impersonalidad.- Los grandes conferenciantes deben tener piel de elefante. Para ello, hay que ser fuerte, no atender a las críticas destructivas y creer en uno mismo y en nuestro mensaje.

Compromiso.- Se refiere a tomar responsabilidad hacia el trabajo duro. Una buena conferencia requiere muchas horas de estudio y preparación y, si lo hacemos bien, el premio será la seguridad que esto nos otorga a la hora de hablar.

Sensibilidad.- Tener la habilidad de tocar la fibra sensible de la audiencia, mostrando empatía y accesibilidad.

Expresividad.- Hablar en público requiere realizar variaciones en el discurso, el volumen y la velocidad, animando con las diferentes inflexiones de la voz o haciendo silencios cortos cuando queramos remarcar una. Bastará con dos o tres segundos. Esta es la razón por la que debe evitarse leer la conferencia. Si leemos, al final no puede evitarse el tono monótono y terminamos durmiendo al público.

Simpatía.- Por razones obvias. Hacer una broma de cuando en cuando para romper el hielo provoca cercanía.

Imagen profesional.- Cuando nos presentamos ante un auditorio hemos de cuidar la indumentaria, por respeto a ellos y a nosotros mismos.

Para el hombre, lo adecuado siempre es vestir chaqueta y para la mujer, un traje sastre o un vestido lo más neutro posible. No es momento de grandes escotes, minifaldas, etc.

Narrativa.-  Cuidar la narrativa es saber contar historias. Con ello, conseguiremos transportar a nuestro público al lugar donde queremos.

Memorizar los conceptos básicos.- Nunca debemos aprender la la ponencia de memoria porque puede producirse el efeto de la mente en blanco. Focaliza los conceptos creando puntos de contenido, historias, datos y conclusiones clave.

Controla la mente.- El miedo y el nerviosismo son sensaciones naturales antes de salir ante vuestra audiencia, por ello es importante cambiar la forma de pensar, no centrando la atención en uno mismo sino en las personas de la sala. Si se marchan con uno o dos elementos nuevos ya habrá valido la pena.

Prepárate al máximo.- Preparar bien el tema y tener claros los objetivos nos otorgarán seguridad. Investiga el perfil de los asistentes.

Practica todo lo que puedas.- No hacen falta más palabras. Hablar en público requiere bastante práctica. Ensayad cuantas veces podáis.

Utiliza los efectos multimedia.- Recuerda que las diapositivas han de ser solo un apoyo con imágenes y escasas palabras que nos sirvan de guión.

Respira.- Es muy beneficiosos oxigenar el cerebro antes de hablar en público. Tres o cuatro inspiraciones profundas, manteniendo el aire unos segundos y expulsando después lentamente por la boca hará que nos tranquilicemos.

Sed conscientes del lenguaje no verbal.- Según Albert Merhabian, los elementos de la comunicación personal están conformados en un 7% por las palabras que decimos, un 38% por el tono y el volumen y un 55% por el lenguaje corporal. De modo que los gestos nos delatan, por tanto, hemos de aprender a controlarlos.

Para ello, lo mejor es grabarnos en video, lo que nos permitirá observar nuestros fallos y corregirlos.

Moveos a lo largo del escenario.- Caminar lentamente de un extremo a otro del escenario es favorable para que todos los asistentes se sientan atendidos. Lo más aconsejable es dividir el auditorio en tres zonas y dirigirnos alternativamente a cada una de ellas.

Comienza con una frase o con una pregunta.- El mejor truco al hablar en público es comenzar con una frase o pregunta de impacto, naturalmente, relacionada con la presentación. Servirá para atraer la atención del público y como hilo conductor.

Interactuad.- Pedir a los asistentes que levanten la mano o que respondan a alguna pregunta.

Dirigiros a toda la audiencia.- El contacto visual es un poderoso elemento para mantener la atención de los asistentes. Tomad como referencia a las personas sentadas en las primeras filas, haciendo movimientos de cabeza y cuerpo para mirarlos a los ojos de manera alternada.

Usad las manos.- Son necesarias para reforzar el mensaje pero es necesario usarlas de manera oportuna y controlada.

Dar las gracias.- Terminad incluyendo una diapositiva que diga textualmente “gracias”, seguido de vuestro correo, usuario de Instagram y Facebook y vuestra página web para reforzar vuestro branding en la mente de los asistentes, vuestro potencial target.

Y para terminar, vamos a hablar de los errores que hay que evitar:

No digas nunca que estás nervioso. Estarás programando tu cerebro para equivocarse y la audiencia empezará a fijarse únicamente en tu nerviosismo.

No uses frases impositivas.

No te pares con los pies juntos, denota inseguridad. Lo ideal es mantener una separación paralela a los hombros.

No pierdas la concentración por una distracción del público.

No mires únicamente a una persona. Intenta mantener el contacto visual con todos los que puedas.

No te pongas las manos en los bolsillos.

No te agobies si alguien se marcha. Recuerda que no se trata de ti, sino de él.

Convertirse en un orador extraordinario es una meta alcanzable si se practica hasta perfeccionar la técnica.

Ahora que hemos aprendido las técnicas tendremos que ponerlas en práctica y comprobar sí, además de ser buenos oradores, somos buenos comunicadores. Pero esto ya nos daría para otra conferencia.

María José Canser
Historiadora del arte y escritora
23 de abril de 2021

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