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Dios los cría y Walt Disney los junta

Corinne de viaje con su novio a Kenia, allí descubre a Lketinga, un guerrero Masaï. Desde el primer momento, se enamora loca y perdidamente de él, es amor a primera vista.

Pareciera un cuento de W.Disney y sin embargo es una historia real de la vida de Corinne Hofmann autora de “La Masaï Blanca”.

Dice el refranero: “Dios los cría y ellos se juntan” o los “polos opuestos se atraen” aunque nos parezcan totalmente contradictorios y sin embargo en el amor se asemejan.

Nos gustaría pensar que el encuentro amoroso es un simple cruce de miradas, cuerpos que se acercan, dos corazones que laten al unísono, pero también el acercamiento de dos entornos sociales, profesionales, educacionales, creencias religiosas, filosóficas, así mismo dos sistemas de valores, dos capitales cultural y económico.

En la mente de las creencias populares, los dos refranes cobran mucho peso a la hora de enamorarse, lo constatamos desde el prisma de la sociología y psicología de la personalidad de cada individuo.

Si tomamos en cuenta el primer refrán u homofilia, es decir individuos atraídos por otros similares u homónimos en algunos aspectos de su personalidad, por ejemplo: el estilo de la vestimenta, el tipo de humor, la manera de hablar y el resto es distinto. Aunque en la sociología se llama homogamia o conjunto de todas las homofilias;  es un matrimonio entre individuos que son similares en aspectos muy importantes, como la clase social, la etnia, la religión, la educación porque se mueven en un entorno restringido el cual no permite la diversidad o la mezcla social, y a medida que vamos entrando en las capas sociales más altas, hay una elite que permanece en  la homogamia total, porque los desafíos son mayores en materia de su patrimonio, su poder.

La mezcla de clases sociales que prodigan tanto los políticos es pura utopía y depende de nosotros de crearla. Podemos practicar la homofilia hasta cierto grado con la heterofilia, porque aporta riqueza a la unión, puede resultar hasta divertida, despierta curiosidad, novedad, transgresión en las costumbres, etc…pero en general tendemos a ir a personas que se parecen a nosotros.

Desde el punto de vista de personalidades, se trata de historias que nos contamos, porque es un comportamiento ligado a una historia, a una creencia que te cuentas. Y es verdad que nos sentimos más seguros permaneciendo en la capa social similar a la nuestra, a nuestro modelo de vida aunque no dure por mucho tiempo.

¿Qué es lo que buscamos en las otras personas? En realidad, hacemos una búsqueda inconsciente a una pregunta no contestada. Eso conduce a mantener relaciones con la persona que realzará nuestra imagen, un narcisista, nuestro ego, una persona “florero” social o una persona que nos va a apoyar en lo que carecemos. En un principio, es preferible tener estos dos tipos de perfiles, “parecerse y oponerse”, para la evolución paralela de la pareja, para adquirir confianza el uno del otro, afianzar la relación amorosa y ser independientes.

En sociología, las historias de amor son códigos, como los del tráfico, y, este código amoroso se aprende a muy temprana edad de forma inconsciente y que luego dejamos de desarrollar; se trata de una inteligencia amorosa que ha sido capada por las mentiras sociales necesarias, las series engañosas de W. Disney: “La Cenicienta rescatada por un príncipe, o la Bella durmiente”, series de las cuales sabemos el principio pero que no cuentan la evolución de la historia. También es verdad que W. Disney se inspira de la sociedad real y aunque últimamente introduce cambios de paradigma en sus producciones actuales para evitar confundir a la colectividad; en “La Reina de las Nieves”… cuando Anna, futura reina presenta a su hermana Elsa un príncipe que acaba de conocer, y,  ésta le reprime su conducta que lleva a Anna a renunciar al príncipe casándose con el acólito de su sequito del cual no se había fijado nunca y no fue tampoco amor a primera vista. Aquí W. Disney nos transmite este mensaje que el amor es algo que se construye poco a poco con las vivencias, pruebas que atraviesan las parejas.

Frozen I

En general cuando una persona llega a nuestra vida, no entra a un espacio virgen sino a uno cargado, formado por  millones de prejuicios inconscientes, juicios, creencias, valores, normas que hemos ido construyendo desde la infancia, por nuestro entorno, nuestra educación, hasta el modelo de sexualidad.

Familia Amish

En efecto la sociología indica que: “Dios los cría y ellos se juntan”. Sin embargo, esa homogamia sólo destaca en aspectos muy relevantes de las creencias de la pareja: la religión puede constituir un vínculo muy sólido, la vestimenta, los valores sociales, caso de la Comunidad de los “AMISH” (practican la endogamia) que forman un círculo restringido frecuentado por  semejantes y parecidos donde no caben los opuestos.

Los estudios psicológicos y sociológicos muestran que tenemos señales inconscientes o conscientes que crean un cuadro de percepción distinto incluso de nuestra familia, permitiendo  aceptar o no admitir a esa persona.

Los “opuestos “ homogamia-heterogamia, hasta de etnias distintas, se atraen en los valores que consideran importantes para su funcionamiento. Es el caso de una mujer europea y un Africano, porque su código amoroso es justo ese.

Hay que distinguir dos clases de amor, el adolescente o de adultos jóvenes que idealizan su relación hasta el final de sus vidas y el amor adulto experimentado. Los comportamientos en ambos casos evolucionan a niveles diferentes.

Amor adolescente

En las parejas que llevan muchos años juntas crean una tercera “entidad propia”, suelen hasta parecerse físicamente por el efecto “de las neuronas espejo”, tanto en lo negativo como lo en lo positivo. Absorbemos del otro lo que gusta y no gusta de nosotros mismos de forma inconsciente.

Ahora bien, tendremos más suerte de ser felices con alguien que se parece o se opone a nosotros, sociológicamente vamos de manera inconsciente hacia la persona parecida a nosotros aunque la diferencia radica en el aspecto psicológico.

En fin, el modelo natural como el encuentro espontáneo, escuchar la intuición, produce resultados más efectivos y saludables que la lista del perfil perfecto que con toda seguridad, conduce al equívoco, a una relación esclerosada.

Saky Kaje
CEO Novamotions PNL

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