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LOS TOROS Y LAS LETRAS HEMINGWAY DESDE DENTRO

En el planeta de los toros el escritor Ernest Hemingway es célebre, su obra taurina escasamente comprendida, y su juicio, al respecto, no se ha tenido en cuenta. Todavía es frecuente escuchar a los aficionados al arte de Cúchares que Hemingway no tenía ni idea. Esta postura sorprende dado que el autor estadounidense escribió obras del calado de Fiesta (1926), Muerte en la tarde (1932) y El verano peligroso (1960), donde opina con suficiencia sobre el mundo de la tauromaquia. El motivo de la incomprensión y del descrédito puede radicar en que su criterio no coincide con el de los aficionados autóctonos cabales.

En este sentido habría que hacer una puntualización. No es lo mismo nacer en una cultura e interpretarla desde dentro, que intentar entenderla cuando se procede de otro ámbito cultural. Hemingway vio su primera corrida de toros a los veinticuatro años y provenía de Illinois. Aún así, desde el primer instante percibió que la tauromaquia contenía una riqueza inagotable de imágenes y simbolismos, y guardaba la vigencia ritual de las culturas mediterráneas de la antigüedad. A partir de su primera experiencia taurina vivida en una plaza de toros en España (1923), fomentó su afición con la asistencia al espectáculo siempre que tuvo oportunidad (llegaría a ver unas cuatrocientas cincuenta corridas), se documentó e intentó estar al día (su amigo Juanito Quintana le proveía).

En Fiesta, Hemingway innova la crítica taurina al describir las distintas suertes, ralentizando la acción templada de Cayetano Ordóñez en el ruedo, vertiéndola en el texto, adaptando de este modo el temple taurino a la literatura. En Fiesta recrea lo sucedido en tres corridas de los Sanfermines de 1925, y compone una tauromaquia completa. Demuestra que conoce los entresijos del arte de los toros e inaugura un tipo de relato que adelanta al método empleado por los críticos del momento (incluido Corrochano). No sabemos la repercusión real que tuvo la publicación de la novela en el mundo táurico, pues la primera traducción al español apareció en 1944.

Muerte en la tarde, nace como una guía iniciática para entender la corrida de toros que privilegia al aficionado anglosajón. En dicho tratado demuestra sobrada erudición al escribir sobre un tema que solo le podía aportar pérdida de prestigio por ser ajeno a la cultura de habla inglesa. Más adelante, descubriría que el torero que verdaderamente reflejaba su canon taurino era Antonio Ordóñez. De tal hallazgo, en El verano peligroso firmaría un reportaje modélico por su transparencia y amenidad. Ambas obras mencionadas se tradujeron al español en 1966 y 1985, respectivamente.

Digamos que las opiniones taurinas de Hemingway son libres y meditadas, y las realiza un artista que viaja de una cultura hacia otra totalmente diferente. El fenómeno de comprender otra cultura pasa por ser una ardua tarea, en ocasiones fallida. La riqueza de la apuesta hemingwayana reside en que sus comentarios no coinciden con los de los aficionados que solo viven para los toros.

José Campos Cañizares
Universidad Wenzao, Kaohsiung, Taiwán
Tertulia Internacional de Juegos y Ritos Táuricos (T. I. J .R. T.)
Es autor de El toreo caballeresco en la época de Felipe IV: técnicas y significado-sociocultural, Fundación Real Maestranza de Caballería de Sevilla, 2007 y Toreo clásico contemporáneo, Ediciones Catay, Taichung, 2018.

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