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LUCRECIA LÓPEZ DE ARANA

Cuentan las crónicas que, Lucrecia López de Arana, nació en la localidad riojana de Haro, un 23 de noviembre de 1871, y su destino fue fallecer en Madrid, un 9 de mayo de 1927.

En estos 54 años de existencia, aquella niña que perdió a su padre con tan solo un año de edad, luchando en la tercera Guerra Carlista, llegaría a convertirse andando el tiempo, en la tiplecontralto más afamada del Teatro de la Zarzuela de Madrid.

Muy joven se trasladó Lucrecia a la corte; para prestar sus servicios en una sucursal de las bodegas riojanas López Heredia.

Y como la joven Lucrecia, tenía talento y voluntad para el canto, se esforzó en preparar su voz prodigiosa, asistiendo a clase de los más afamados profesores del momento, y poco a poco fue ascendiendo escalones en su carrera.

Lucrecia Arana

Artículos de prensa de aquella época, la definen así:
“Lucrecia Arana, con su aire de gran señora, con su admirable voz: potente, armoniosa y espontánea…”

Entre sus numerosos éxitos en La Zarzuela se cuentan: “La cariñosa”, “Gigantes y cabezudos”, “La viejecita”.

Puso también su voz al Ave María de Caballería Rusticana.

Lucrecia Arana

Ignoramos como el destino quiso unir a Lucrecia Arana y a Mariano Benlliure; Acaso se conocieron en un salón decimonónico de la época; acaso Lucrecia asistió a una exposición del eximio escultor valenciano; acaso fue Benlliure quien acudió a disfrutar en algún teatro del buen hacer lírico de Lucrecia, lo cierto es que contrajeron matrimonio.

El arte y el talento se atrajeron como un potente imán, aunando a estas dos personalidades, que se convertirían en una de las parejas más populares del momento.

Fue su viudo Mariano Benlliure, al fallecer su amada esposa, quién creó la medalla del concurso de canto “Lucrecia Arana”.

Lucrecia Arana y Mariano Benlliure
Mariano Benlliure modelando

Su localidad natal Haro, alberga un conservatorio de música con su nombre “Lucrecia Arana”.

En el año 2017, hubo una exposición, en el museo riojano de Logroño, en homenaje al 150 aniversario de su nacimiento.

Sirvan estas sencillas palabras, como reconocimiento y memoria de esta ilustre cantante riojana cuyos restos descansan en la ciudad donde falleció y celebró sus más grandiosos éxitos: Madrid, en el cementerio de San Justo.

Su evocación quedará siempre, en los anales de la Zarzuela madrileña.

Rosario de la Cueva
Poetisa. Directora de La Rioja Poética

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