ARTÍCULOS

BERCEO, EL PRIMER POETA

Hablar de los orígenes del castellano es hablar de San Millán de la Cogolla, de Suso, de Yuso, pero quizá hay un hecho de gran enjundia que no puede ni debe ser pasado por alto para quienes amamos la literatura, y es que Gonzalo de Berceo fue el primer poeta en lengua castellana, al menos en castellano no anónimo.

Berceo no solo fue el primero sino también fue EL POETA de grandes poetas como Antonio y Manuel Machado, Rubén Darío…  su técnica dejó huella en el Modernismo.

Gonzalo de Berceo nació en el pueblo riojano del que adopta el nombre, Berceo. Se cree que en 1195, no es seguro, pero en el 1221 firma como “diácono” y para serlo debían de tener 26 años. Un diácono debía de saber acerca de la doctrina de la liturgia, esto explica la temática de alguna de sus obras, “El sacrificio de la misa” o “Los signos que aparecerán en el Juicio Final”. Su propia obra nos aporta algunos datos biográficos, como por ejemplo los versos que ponen colofón a la vida de San Millán de la Cogolla.

En San Millán de Suso fue e niñez criado

natural de Verceoond Sant Millan fue nado

Dios guarde la su alma del poder del pecado. Amén 

(Gonzalo de Berceo)

También el final de la Vida de Santo Domingo recuerda que:

Yo Gonzalo por nombre, clamado de Berceo, 

de Sant Millán criado, en la su merced seo,

de fazeresttravajoovi muy gran deseo,

riendo gracias a Dios, quando fecho lo veo 

(Gonzalo de Berceo)

La única referencia respecto a su formación nos remite al propio monasterio de San Millán pero hay algunas otras hipótesis que dicen que pudo haber sido educado en el Estudio General de Palencia. Esta tesis la avala no solamente su propia obra, sino también el hecho de que Berceo fue un hombre con una formación cultural (retórica y musical) muy sólida, por lo tanto esto no se corresponde de manera alguna con la de un “clérigo” encerrado en un convento

Probablemente Berceo fue un clérigo con inquietud por la cultura que florecía en aquella época, también se cree que era el “administrador” del monasterio, una tarea complicada según él mismo.

Otro dato que confirmaría lo anterior sería el hecho de que la biblioteca de San Millán de la Cogolla se iba “empobreciendo” durante el S. XI, algo que se mantendría hasta el s. XIII .

Y si los versos anteriores nos aportaban datos sobre Berceo, sus cuatro relatos hagiográficos están estrechamente vinculados a la región: San Millán, Santo Domingo , Santa Oria (vivió en San Millán) y a San Lorenzo, ligado a tradiciones locales, y sus obras marianas (Milagros y Duelo) pudieron inspirarse en el culto a Nuestra Sra. de Marzo.

El nombre de Gonzalo de Berceo aparece en varias documentaciones guardadas en el monasterio de San Millán. Consta su papel como sacerdote, albacea e incluso en una escritura de 1264 hablan de él en pasado como confesor, por lo que se cree que en estos años ya había fallecido.

Si apasionante es la obra hagiográfica del poeta riojano no lo es menos hacer alusión a su supuesta autoría de una obra relevante de la literatura: “El libro de Alexandre”

Esta obra está a medio camino entre la canción de gesta y las aventuras caballerescas. Un largo poema de más de 10.000 versos que inaugura un nuevo modo poético, el “mester de clerecía”.

Trata sobre el más famoso de los héroes históricos de la Antigüedad clásica, Alejandro Magno. 

A lo largo del relato, Aristóteles le da consejo a su pupilo sobre el arte de gobernar, los avances victoriosos de Alejandro por Asia y su muerte en Babilonia -el autor clérigo interpreta esta muerte como un castigo divino debido a la soberbia de Alejandro- poniendo especial énfasis en la intención moralizante del poema biográfico.

Arquitectónicamente la obra tiene fuentes latinas y francesas, entrelaza historias de la guerra de Troya, lo que dota a la obra de un singular colorido.

Dicho esto, aunque ha habido opiniones encontradas en lo que respecta a la autoría, pienso que es bastante inverosímil que Gonzalo de Berceo fuese su autor.

Antes de conocerse la existencia de un manuscrito de la obra en París, se atribuía la paternidad de la obra a Juan Lorenzo, pero tras este hallazgo el alemán Baist, aceptó su paternidad a Gonzalo de Berceo. Investigadores como Muller comparten esta opinión, sin embargo Menéndez Pidal convencido de los orígenes leoneses de la obra, sostiene la autoría de Juan Lorenzo, teoría que sostienen otros estudiosos aunque con más cautela.

Hay profundas diferencias entre el Alexandre y los poemas del clérigo riojano, tanto en el fondo como en la forma. Un ejemplo: Gonzalo de Berceo olvidaba con cierta frecuencia datos históricos, nombres y fechas mientras que el autor de Alexandre desde los primeros versos ya hace gala de sus conocimientos y de su condición de clérigo.

El poema parece compuesto a primeros de siglo, Gonzalo de Berceo sería muy joven por lo que hace más complicado, dada su corta cultura en esa edad, que fuera autor de tan ambiciosa obra.

La paternidad de Alexandre es todavía un misterio sin resolver puesto que hay estudiosos que presentan a Juan Lorenzo como un simple copista, como fue Per Abbat del Cantar del Mio Cid.

Hasta ahora hemos hablado de la parte oficial u oficiosa del autor riojano. Cuando comenzaba este artículo diciendo que era el poeta de poetas, me refería a que en la obra de los dos hermanos, y muy especialmente en la de Antonio, hay claras influencias del riojano.

Algunos estudiosos han pasado de puntillas este asunto quizá con el propósito de llegar a conclusiones con otra finalidad.

Nosotros, aunque podríamos llenar páginas nos detendremos en las similitudes más destacadas.

La obra poética de Machado ha sido examinada desde muy diferentes ángulos, pero siempre aparece como un tronco sólido, como tema medular, firme y evocador: el mundo del medievo. Sentía gusto por el Romancero e incluso le dedica a Berceo uno de sus poemas.

Son cuatro las columnas que sustentan el substrato del medievo en Campos de Castilla y una de ellas es Gonzalo de Berreo. 

De Berceo “hereda” Machado esa descripción minuciosa de la naturaleza, el verso dulce, bello y sereno. Ambos buscan una poesía que emana del corazón.

Cierto es que en Berceo la descripción del paisaje no coincide con la de Machado, pero sí su finalidad.

Aquí un ejemplo: Berceo ve en el prado el símbolo de la Virgen, las fuentes son los evangelios y los árboles los milagros. Todo en su conjunto es el camino, la senda para llegar al señor.

Machado ve en estos elementos que pueblan la naturaleza, árboles, aves, fuentes…, reflejos del alma, un camino sublime hacia la belleza:

“humilde prado”, “tierra triste y noble”…El paisaje es alma y en él se funden tierra y espíritu.

“Su verso es dulce y grave”decía Machado de Berceo y de sí mismo “pero mi verso brota de manantial sereno”.

¿Acaso no es dulce el uso que hace de diminutivos? (huertecillo, verdes pradillos), ¿No es grave el personaje enlutado que aparece en Campos de Castilla?.

El alma medieval de Campos de Castilla se proyecta en toda la obra, quizá porque Antonio Machado tenía alma de campesino, de monje, de sabio o de caballero.

Como riojana y enamorada muy especialmente de la tierra de Berceo, les invito, a que contemplen, los parajes, los monasterios en tan mágico enclave y comprenderán porque Machado describió así los versos de Gonzalo de Berceo:

monótonas hileras

de chopos invernales en donde nada brilla;

renglones como surcos en pardas sementeras,

y lejos, las montañas azules de Castilla

Rosa Fernández Sáiz
Licenciada en Humanidades. Escritora y profesora de Creación y Crítica literaria.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *