ARTÍCULOS,  NOTICIAS,  Riojadigital

CICLO DE CONFERENCIAS SOBRE LOS 500 AÑOS DE LA EXPEDICÓN DE MAGALLANES -ELCANO

Desde el año 2019 el Centro Riojano de Madrid vienen conmemorando con un ciclo de conferencias los 500 años de la Conquista de México y del primer viaje de circunnavegación del mundo por la expedición de Magallanes y Elcano.

El año 2019 lo centramos en lo que supuso la conquista de México por Hernán Cortes desde diversas perspectivas y el inicio de la primera globalización. El ciclo del 2020 se vio interrumpido por el confinamiento al que nos obligó la pandemia de la COVID 19. Y este año, hemos recuperado las conferencias presenciales, centrándonos en los que provocó la primera vuelta al mundo. La conferencia de enero estuvo dedicada en su totalidad en glosar la figura del marino vasco Juan Sebastián Elcano y su enorme gesta náutica. Un resumen de la misma puede seguirse en las líneas siguientes:

El 20 de septiembre de 1519 una flota de cinco naves y 239 sale desde Sanlúcar enfilando el Atlántico, al mando de un portugués llamado Fernando Magallanes,  con el objetivo de encontrar un paso entre los dos grandes océanos que separaban la travesía hasta las islas de la especería en dirección a poniente.  El maestre de la nao Victoria era Juan Sebastián Elcano, un experimentado marino y soldado que purgaba una deuda en Sevilla.

Cuatro meses les costó cruzar el océano y arribar a la bahía de Río de Janeiro, luego descendieron hasta encontrar un gran canal que penetraba hacia el interior. Creyendo que era el ansiado paso al mar de Balboa, lo navegaron  hasta comprender que era el estuario de un gran río, la desembocadura del Plata. De nuevo en el Atlántico descendieron por la costa meridional y el invierno austral, marzo de 1520, les sorprendió cerca de una abrigada ensenada, a la que llamaron san Julián. Allí fondearon los barcos y pasaron cinco meses de reparaciones. El frio, el hambre, las duras jornadas de trabajo y  las escasas perspectivas de éxito alentaron un motín capitaneado por Juan de Cartagena, veedor de la expedición A Magallanes no le tembló la mano, abrió fuego contra las naves rebeldes, ajustició a los capitanes desleales y dejó abandonado  en la costa a Cartagena.

Fernando Magallanes
Juan Sebastián Elcano

Tras estos graves incidentes, el mando de los barcos fue tomado por portugueses leales al capitán general y el 21 de agosto, terminado el invierno y realizado el carenado de las naves, la expedición zarpaba de san Julián hacia el sur. El navío Santiago, destacado unos meses antes para explorar la costa, naufragó despedazado en unos bajíos rocosos. La tripulación pudo salvarse y redistribuirse en los otros barcos.

El primero de noviembre, a pesar de los fuertes vientos contrarios se adentraron por el estrecho, al que llamaron de “Todos los santos”. La infinidad de ramales acuáticos les obligaba a perderse en los continuos   cauces cegados, haciendo la navegación pesada y tortuosa. Por la noche, la costa se iluminaba de infinitas hogueras, por lo que Antonio Pigafetta, cronista de la expedición, dejó escrito para la posteridad el nombre de aquella  región como la “Tierra del Fuego”.

A finales de noviembre alcanzaron la desembocadura del estrecho, y las tres naves supervivientes salieron al inmenso mar de Balboa, al que ante sus tranquilas aguas llamaron Pacífico. Aquellos famélicos y cansados marineros fueron ya conscientes de su inmensa gesta. Habían hallado el camino occidental y americano  para navegar hasta Oriente, habían trazado una nueva ruta marítima sin tener que circunnavegar África y en breve confirmarían la esfericidad de la Tierra.

Pero lo peor estaba por llegar. Tres meses de desolada navegación, en un enorme océano en el que solo avistaron un par de islotes, diezmaron a una marinería hambrienta y enferma de escorbuto y malograron unos barcos ya de por sí maltrechos.

La muerte de Magallanes

Cuando la esperanza estaba a punto de desaparecer,  el 6 de marzo, con las primeras luces del día avistaron las tierras del archipiélago de las Marianas y diez días después arribaban a la isla de Samar, ya en lo que se conocería como islas Filipinas. Días después, exploradas parte de las Filipinas, en la isla de Mactan,  Magallanes quiso interponerse en una disputa entre rajas locales, y de forma imprudente atacó las tierras del rajá Cilapulapu con medio centenar de hombres. El 27 de abril de 1521, los españoles fueron sorprendidos por dos millares de nativos;  Magallanes murió en el combate.

Batalla de Mactán – Muerte de Magallanes en Filipinas

Asumió el mando Duarte de Barbosa, cuñado del fallecido capitán general. Pocos días más tarde, Barbosa moriría asesinado junto a otros capitanes y marineros en una trampa tendida por el rajá de Cebú. Huidos y refugiados en la isla de Bohol, los 115 hombres supervivientes designaron al piloto Juan López de Carballo jefe de la flota. También decidieron quemar la nave Concepción infestada de broma y desencuadernada por las tempestades.

A finales de septiembre y ante la manifiesta ineptitud de mando Carballo fue destituido, asumiendo la dirección  de la nao Victoria  el guipuzcoano Juan Sebastián Elcano y el Gómez de Espinosa de la Trinidad. Las dos naves, cargadas de clavo y otras especias, llegaron a Tidore, en las Molucas a principios de noviembre. Ante el lamentable estado de la Trinidad decidieron, que mientras se reparaba, Elcano partiría hacia España lo antes posible por la ruta de la India, intentando esquivar a los portugueses.

La nao Trinidad una vez reparada  intentó regresar a América por el Pacífico, pero una fuerte tormenta le obligó a pedir auxilio a los portugueses, quienes retuvieron a los 17 marineros supervivientes,  de los cuales solo cinco regresaron a Europa años después.

Por su parte Juan Sebastián Elcano, pilotó su nave alejado de los portugueses. Cruzó el océano Indico, trazando una ruta mucho más al sur de la que solían trazar los navíos portugueses, demostrando genio marinero, pues al tiempo que aprovechaba mejor los vientos y mareas del océano alejaba su nave de los portugueses. Finalmente  dobló el cabo de Buena Esperanza y siguiendo la costa occidental africana arribó a las isla de Cabo Verde, donde fue retenido por el gobernador luso, aunque merced a un engaño logró escapar y llegar finalmente e España.

Se culminaba así la formidable  hazaña de circunnavegar el orbe, 14.440 millas náuticas, -unos 79.500 kilómetros-  y seguir vivos. El mundo se había ensanchado y se abría la posibilidad cierta de conectar a todos los pueblos que habitaban la Tierra.

La conferencia de febrero estuvo dedicada a todas les expediciones posteriores a la de Elcano que permitieron explorar el Pacífico y lograr establecer el vinculo entre Oriente y América a través del Galeón de Manila.

La próxima conferencia del 16 de marzo, estará dedicada a la difícil exploración y cruce de las aguas del estrecho de Magallanes.

José Mª González Ochoa
Historiador. Socio 1804

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *