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El laberinto Sagrado de un Wonderful World

¡Se imaginan un mundo sin amor, se imaginan un mundo sin alegría, se imaginan un mundo sin abrazos, sin apretones de manos, sin besos, caricias, esperanza, risas, sonrisas, sin rostros, sin ruidos, un mundo sumido en un silencio aterrador, ensordecedor! ¿Cuál es la perdida más grave?

La vida humana.

Si observamos la historia, los seres humanos nos construimos en la mirada de otros: “me respeto yo mismo, desarrollo mi autoestima, confio en mí misma, todo eso gracias y únicamente en la mirada de otros. Luego necesito de afecto de otro, que sea en las relaciones amistosas como en las  amorosas, necesito sentirme miembro integrante de una comunidad de derechos, necesito que la sociedad me diga: “si eres capaz de…”; ser reconocido por existir. Es una necesidad que está ligada a nuestra humanidad más profunda. Es una necesidad “Sagrada”.

Ese despertar común nace al mismo tiempo en todos los imperios existentes en el planeta Gaïa, en la India con Buda, en  Grecia con Sócrates o en la China con Confucio, consiste en una experiencia vivida desde el interior y no un ritual consagrado.

El Dr. Gregg Braden en su libro “Secretos de una forma de Orar Olvidada”, nos relata cómo los Chamanes oran para conectarse con lo “Sagrado”. Se retiran en la naturaleza, fuente de toda vida, lejos de toda distracción, de ondas magnéticas nocivas, para inspirarse estableciendo la conexión  del ser con su Ser.

Desde el momento que el ser humano se aleja de la naturaleza para instalarse en las grandes ciudades cambiando el nomadismo por el sedentarismo, pierde la intensidad del poder de conexión con la madre Tierra. El Chamán ya no entra en trance como antes, es sustituido por el sacerdote en la evolución cultural y social, como el ritual “sagrado” estructurado remplaza al trance.

El chamanismo distingue 4 principios fundamentales para el ser humano que son: la supervivencia, el territorio, la comunidad y el valor comparables a la pirámide de Maslow: vitalidad, seguridad, la pertenencia a una comunidad y la  autoestima.

¿Cómo definir lo “Sagrado” o lo “Divino”?

De hecho la palabra “Sagrado”, ha sido encerrada, relacionada con las prácticas religiosas institucionalizadas cuando en el fondo tiene una extensión mucho más amplia. Hemos olvidado la dimensión divina de la vida porque vivimos de manera tecnológicamente maravillosa, sin dar mayor importancia a todo lo que nos sucede y experimentamos a diario.

Partiendo de esta reflexión: “si todo lo que existe tiene una buena razón de existir, luego nosotros que somos “reales” y partes integrantes de esa realidad, tenemos una buena y lógica razón de existir”; somos el “Devenir”.

El primer acercamiento a lo  “Sagrado” trata de descubrir lo que se esconde detrás del “Devenir”: ¿cuál es mi buena razón de vivir? Pues eso es lo “Sagrado”.

La mayoría responde: la familia, el trabajo, la libertad, el dinero son sagrados, la hermandad, también es sagrada.

La etimología de la palabra “Sagrado” viene de “Sacrificio” lo que le otorga ese carácter de “Sagrado”, sin pretensiones religiosas. No se trata de eliminar o quitar a alguien o un animal de en medio, sino del Yo como ego; me retraigo haciendo un esfuerzo para alimentar algo que me supera y que es esencial y maravilloso. Es una mirada hacia lo que veo, contemplo, digna de respeto, de culto, hacia Dios que es lo “Real Sagrado” de lo que es real.

Sin embargo, cada cual puede consagrar lo que desea y considere “Sagrado”: el eje de su existencia, su buena razón de vivir, su llamada íntima, cumplir con su vocación, como los sanitarios, médicos, dispuestos a hacer sacrificios para el bien común, en tiempos de cambios de paradigma como el actual. Cuando el ego desaparece entonces emerge el lado humano, eso es la nobleza del Ser. La hora ha llegado de apartarnos del “todo vale” del 20º.S,  del hedonismo materialista, del azar; tomar una foto de aquello que ya ha alcanzado su final natural y archivarla. Estamos construyendo algo nuevo no identificado aún.

La importancia de reinstalar lo “Sagrado” constituye una necesidad primordial. Consagrar la vida, no de forma religiosa sino a la vida de “valores”. Existe lo “sagrado” en las relaciones con los otros, con el entorno, con el mundo.

¿Cuál será el valor más “Sagrado” a desarrollar en este mundo nuevo sin identidad?

La respuesta, una vez más, la tienen los sabios de toda la vida en la historia de la humanidad:

  • En la Grecia antigua, recomiendan: aceptar su destino, ser uno mismo y no lo que no puedes ser.
  • Y Aristóteles añade: activar tu vocación desde tu interior, conocerla, consagrarla para el cumplimiento de tu misión.
  • En China, Lao Tseu enseña: cómo integrarse en el mundo y no quedarse fuera de él, mi vida se alinea con mi entorno, con mi Cosmos, no enfrentarme a él.
  • Y en Occidente entre otros, Nietzsche filosofando dice: “conviértete en lo que eres y haz lo que sólo tú, puedes hacer”.

La tenacidad de los atletas que entrenan horas en mejorar, completar las competencias físicas, mentales de sus cuerpos provoca admiración, convivir con  lo virtual, aprender a conectar  con  el “Devenir real”, es decir, ser lo que estoy llamado a Ser.

Entonces se manifiesta el deseo profundo de alcanzar la plenitud, vivir la vida, la gran salud, decir un “Si” con su cuerpo, con su corazón, cultivar sentimientos de buen espíritu, alcanzar niveles más elevados del alma sin caer en el egocentrismo, integrar al otro, con el otro, comprender la interdependencia.

El equilibrio de nuestro Ser, reside en la coherencia interior del laberinto: lo que soy, lo que quiero y lo que me autorizo para alcanzar la paz, la serenidad.

“Veo a amigos estrecharse las manos, diciendo ¿cómo estás? En realidad están diciendo, Te amo”. ¡Qué Mundo tan Maravilloso! Louis Armstrong.

Saky Kaje
CEO Novamotions PNL

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